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¡Mamá, papá, vamos a relajarnos!

14 Nov 2017

 

En mi último artículo se trató el tema de la conducta impulsiva y de los recursos necesarios para manejarla. Niños inquietos que no paran un momento, que se enfadan en manera despropositada y sin razón aparente, llegando incluso en algunas ocasiones a ser agresivos con los que les rodean y les quieren. ¿Cómo comportarse para hacer frente a estos episodios?

 

Algunas tácticas educativas.

 

En el artículo anterior os he contado que los niños con problemas de impulsividad, entre otras cosas, necesitan orden y firmeza, además de cariño y confianza, para favorecer su seguridad y su autoestima.

La rabia y la frustración que un niño impulsivo puede llegar a sentir esconden sentimientos de tristeza en la mayoría de los casos y desencadenan una mezcla de emociones que atrapan al niño en un bucle negativo sin salida: sentimientos de culpa, angustia y más frustración. A pesar de que se haya generado un episodio de descontrol o menos, es bueno acostumbraros a practicar con el niño ejercicios de relajación y de regulación emocional, para reforzar sus habilidades en reconocer sus emociones, darles un nombre y saber cómo controlarles. Es útil hablar con él sobre su conducta y averiguar juntos cómo funciona su mente y su cuerpo en determinadas situaciones. Asimismo, practicar ejercicios para reforzar el vínculo afectivo es importante para mostrar al crío que el rechazo que pueda sentir por parte de los demás, y de vosotros, está relacionado exclusivamente con su mala conducta y no con su persona. Aquí os recomiendo algunos recursos:

 

  • La lectura de cuentos o historias es muy buena para relajar al niño y restablecer el vínculo afectivo, sobre todo con los más pequeños; de esta manera se dará cuenta de que seguís queriéndole y disfrutando del tiempo con él.

     

     

  • Una técnica mayormente utilizada para aprender a regular las emociones es la del Volcán: la técnica consta en el ayudar al niño a reconocer sus sensaciones anteriores al episodio de descontrol y de relacionarles a imágenes precisas o colores. De esta manera el niño puede aprender a controlarse por sí solo, tomando consciencia de lo que le pasa en esos momentos. El peso que siente a la altura del estomago, o la opresión alrededor de la cabeza, o el calor en alguna otra parte de su cuerpo, se puede asociar a la imagen de un volcán que está a punto de estallar y de dejar salir toda su lava. Reconocida la imagen, podrá explorar su sensación antes de que se manifieste, y será la visualización de otras imágenes o colores que el niño mismo escoja como más calmantes a reconducirle a una situación de equilibrio y orden interno

  • Otra técnica similar a la que acabo de describir es la de la Visualización de colores. El niño tiene que elegir los colores que más le recuerdan y le representan los momentos de rabia o de angustia y los colores que puede imaginar para sentirse mejor y más relajado.

  • También muy funcionales son los ejercicios de respiración y de relajación muscular, utilizados en la reeducación psicomotriz y en la Mindfullness. Movimientos alternos de tensión y distensión de todas las partes del cuerpo, desde la cara (abriendo y cerrando los ojos con fuerza) hasta los brazos y las manos (cerrando los puños con fuerza y relajando poco a poco la palma y los dedos, ejercicios muy buenos para el acto de agarrar un bolígrafo y escribir), hasta llegar a las piernas y los pies. Es fundamental que el niño haga los movimientos despacio y entienda muy bien la diferencia entre estado de tensión y de distensión.

  • El deporte y las actividades lúdico-artísticas

    son momentos preciosos para descargar los impulsos de manera sana y productiva. Un recurso utilizado con los niños y con los adolescentes es el juego del ajedrez, una forma dirigida y controlada de externar la agresividad del niño (a través de la lucha simbólica para matar al rey). De esta manera el chico aprende a respetar las normas y su propio turno, poniendo a prueba continua su atención, su memoria y sus capacidades de razonamiento y de planificación intelectual. También la música puede ser utilizada como instrumento de descarga y de relajación. La música es una herramienta muy potente en cuanto tiene la capacidad de transmitir emociones por estar relacionada con los recuerdos y las experiencias afectivas de las personas.  Además está comprobado que determinados géneros musicales, por ejemplo con baja frecuencia, disminuyen el nivel de activación y la actividad cerebral, favoreciendo también la meditación o mejorando el sueño.

  • La Economía de Fichas (o Token Economy, como la llaman los americanos) es una buena técnica para orientar la conducta de los niños y marcar limites. ¿Cómo funciona?

Los elementos fundamentales son 3:

  • Utilizar como fichas objetos pequeños y cuantificables;

  • Escoger un refuerzo importante para el niño al cual equivalen un cierto número de fichas;

  • Planear unas tareas claras, precisas y sobre todo alcanzables para el niño.

La técnica consta en el asignar una ficha cada vez que el niño lleva a termino una de las tareas requeridas o una conducta positiva anteriormente programada con él/ella. Por ejemplo, vestirse por la mañana en un tiempo adecuado u ordenar el cuarto después haber jugado. De esta manera se asigna una ficha cada vez que el niño se viste sin rabietas y sin perder demasiado tiempo (podría ser, cada día una ficha) o cada vez que ordena la habitación después haberla puesto patas arriba con sus juguetes. Al final de la semana al niño se le dará, o no, un refuerzo positivo, según el número de fichas pautadas; es decir, según el rumbo de toda la semana, dependiendo de cuantas fichas haya obtenido, el niño podrá conseguir, o no, algo que le haga mucha ilusión, sintiéndose responsable personalmente por su esfuerzo y su buena conducta.

Algunas sugerencias sobre las fichas.

  • Se pueden utilizar fichas del juego del Scrabble con las letras (o algo similar) y activar el refuerzo cuando se haya terminado de escribir por completo el nombre del niño u otra palabra.

  • Utilizar pegatinas o stickers como fichas y pegarlas en una cartulina puesta en la pared o apuntar con rotuladores, en la misma cartulina, colores distintos según la conducta actuada.

  • Otra idea es la de buscar una imagen relacionada con el refuerzo, o sacarle una foto, y recortar la figura en trozos pequeños que funcionaran de fichas para recomponerlos como puzle a cada tarea terminada con éxito.

Es importante ser creativos y motivar al niño para que, a pesar del refuerzo final pautado, encuentre un sentido y un sostén positivo durante su buena conducta, aprendiendo a sentirse bien y a regularse emocionalmente.

 

 

En conclusión, ayudar a vuestros hijos a reconocer sus emociones y a regularlas es lo principal en su educación, encontrando junto a ellos estrategias para cuando están cansados, preocupados o enfadados.

 

 

 

 

 

Imagen 1: ‘Meditation Read’ http://www.flickr.com/photos/146625745@N08/30832436970 Found on flickrcc.net

Imagen 2: ‘Progressive bedtime story party _MG_0310’  http://www.flickr.com/photos/43927576@N00/3772711122 Found on flickrcc.net

Image 4: ‘SONY RX100 foto 6’  http://www.flickr.com/photos/11071966@N00/7631830136 Found on flickrcc.net

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