August 19, 2015

Please reload

Entradas recientes

Cómo ayudar a los hijos a crecer tras el divorcio de sus padres.

29 Dec 2017

 

La familia ha sido siempre el primer modelo de sociedad que una persona experimenta desde muy pequeña. Dentro de la familia una persona se conoce a sí misma y a los demás, experimenta emociones y sentimientos, interiorizando ejemplos de interacción y aprendiendo normas que le servirán más adelante en el modelo de sociedad más amplio.

Cuando un matrimonio se rompe se suele vivir la disolución a nivel familiar, aunque en efecto no sea así. Todos sus miembros sufren y necesitan hacerlo, en particular modo los niños. Aún no están preparados emocionalmente y pueden vivir de manera equivocada la separación de sus padres, hasta llegar a representar un trauma para ellos. Lamentablemente, el dolor que sienten por la ruptura no se puede eliminar, pero como padres podéis ayudarles a utilizar ese mismo dolor para conocerse mejor y dar un sentido a lo que está ocurriendo dentro y fuera de sí, aprendiendo a vivir la difícil situación en la mejor manera posible.

Vamos a ver cómo.

  • Primer objetivo: proteger a los hijos a través de la honestidad. A largo plazo el silencio o las mentiras pueden dañar más que la dolorosa verdad, en cuanto crean más confusión, falsas expectativas y desconfianza. Aunque retengáis que vuestros hijos no sean en grado aún de comprender lo que está pasando, es importante que os animéis a contarles la verdad, cuál es la situación actual y que va a pasar sucesivamente, de una forma clara y muy sencilla. Vuestra función en este momento es la de protegerlos, pero no de la situación, si no de crecer como una persona insegura e inestable, incapaz de enfrentarse de forma consciente a las distintas emociones que la vida les pueda proponer. ¿De qué manera?

    Estando emocionalmente presentes: es decir, ofreciéndoles tiempo y un espacio para sentir y entender, acompañándoles en las distintas fases del duelo (la imagen de sus padres juntos que ya no se repetirá), aclarándoles posibles dudas y compartiendo con ellos su propio dolor, que puede ser distinto del vuestro. Rabia, decepción, dolor, miedo, tristeza, apatía, lo importante es ayudar a vuestros hijos a dar un sentido a lo que les está pasando internamente y al mundo a su alrededor.

  • Segundo objetivo: reforzar el vínculo padres-hijos. Es habitual que en los casos de separación o divorcio los niños se sientan responsables y vivan de manera traumática las consecuencias, en cuanto la disolución del vínculo conyugal es percibida por ellos como una ruptura afectiva entre todos los miembros de la familia, en particular entre padres e hijos, como si las dos relaciones fueran la misma. La experiencia de la ruptura, además, lleva consigo uno de los miedos más primarios que un niño pueda experimentar, el miedo al abandono. Por esta razón es necesario y fundamental reforzar el vínculo con ellos, confortándoles para que no se sientan responsables de lo que está pasando entre sus padres. Dedicar tiempo de calidad a los hijos y compartir actividades con ellos es la manera principal para que sigan sintiéndose queridos y valorados por sus padres, aunque estos hayan dejado de hacerlo como pareja y ya no vivan todos bajo el mismo techo.

  • Tercer objetivo: Ser justos e imparciales en la relación entre los hijos y el otro progenitor. La situación se complica aún más en los casos de separación o divorcio contencioso. Aquí es imprescindible mantenerse imparcial frente a la relación entre el otro progenitor y los hijos.

    La rabia y el resentimiento que puede haber por la situación con la ex-pareja cogen poder en la toma de decisiones sobre lo que concierne los niños, llevando muchas veces a sentencias dolorosas y equivocadas. Aunque inconscientemente los padres pueden utilizar los hijos para golpear y dañar a la ex-pareja, corriendo el peligro de complicar aún más el precario equilibrio emocional del niño y de fomentar su ansiedad, su rabia y su angustia. Los niños tienen el derecho y la necesidad de seguir queriendo a los dos progenitores por igual, de la misma manera y con la misma intensidad que antes, aunque los padres hayan dejado de hacerlo entre ellos. Volvemos a recordar que la relación conyugal y la relación parental son dos vínculos diferentes, en efecto la primera acaba de romperse y la segunda durará para toda la vida. Asimismo, en estos momentos es importante ser capaces de seguir tratando al otro progenitor con respeto y manteniendo con él una relación de sana colaboración en cuanto los dos tenéis la misma tarea y la misma función: ser padres y educar a vuestros hijos de la mejor manera posible, aunque tenga que ser por separado.

Las tensiones que acompañan una separación pueden durar años y el terremoto emocional que conllevan es notable, tanto para los niños como para sus padres. Teniendo en cuenta la fragilidad de la situación es necesario que estos últimos se comporten como adultos responsables sea consigo mismos que hacia los hijos, para que la experiencia sea menos traumática para todos.

 

 

 

 

 

 

Image: 'IMGP6979' 
http://www.flickr.com/photos/59080012@N07/8766221896
Found on flickrcc.net

 

Image: 'When kids become endangered species' 
http://www.flickr.com/photos/32066106@N06/6351807394
Found on flickrcc.net

 

 

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

Buscar por tags
Please reload

Archivo

(+34) 618 54 96 73

francesca@magaripsicologia.com

  • Facebook Social Icon
  • Google+ Social Icon
  • LinkedIn Social Icon

Aviso legal y protección de datos.

© Todos los derechos reservados.